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lunes, 25 de agosto de 2014

entr 25 EN EL SERVICIO CRISTIANO. (Libro: pan nuestro, espíritu Emmanuel, Chico Xavier).



"Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que hubiese hecho estando en el cuerpo, el bien o el mal." 
–Pablo. (11 Corintios, 5:10.)
No falta quien vea en el Espiritismo simple campo de experimentación fenoménica, sin ningún significado de orden moral para las criaturas.
Muchos aprendices de la Consoladora Doctrina, de ese modo, se limitan a las investigaciones de laboratorio o se limitan a discusiones filosóficas.
Es imperioso reconocer, sin embargo, que hay tantas categorías de hombres desencarnados, cuantas son las de los encarnados.
Entidades discutidoras, livianas, rebeldes e inconstantes transitan en todas partes. Más allá de eso, surgen incógnitas y problemas para los habitantes de los dos planos.


En vista de semejantes razones, los adeptos del progreso efectivo del mundo, distantes de la vida física, pugnan por el Espiritismo con Jesús, convirtiéndonos el intercambio en factor de espiritualidad santificante.
Creemos que no se deben atacar otros círculos de vida, cuando no nos encontramos interesados en mejorar la personalidad en aquel que respiramos.
No vale pesquisar recursos que no nos dignifique.
Así es que para nosotros que suponernos traer el corazón despierto para la responsabilidad de vivir, Espiritismo no expresa simple convicción de inmortalidad: es clima de servicio y edificación. No adelanta guardar la certeza en la sobrevivencia del alma, más allá de la muerte, sin la preparación terrestre en la dirección de la vida espiritual. Y en ese esfuerzo de habilitación, no disponemos de otra guía más sabia y más amorosa que Cristo.
Solamente a la luz de sus lecciones sublimes, es posible reajustar el camino.
Renovar la mente y purificar el corazón.
No todo lo que es admirable es divino.
No todo lo que es grande es respetable.
No todo lo que es bello es santo.
No todo lo que es agradable es útil.
El problema no es sólo de saber.
Es el de recurso cada uno para la extensión del bien.
Adaptémonos, pues, al Evangelio sentido y vivido comprendiendo el imperativo de nuestra iluminación interior, porque según la palabra oportuna y sabia del Apóstol "todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, a fin de que recibamos, de acuerdo con lo que realizarnos, estando en el cuerpo, el bien o el mal".
EMMANUEL - Pedro Leopoldo, 22 de febrero de 1950
Tomado del libro: pan nuestro, espíritu Emmanuel, Chico Xavier.
Descargas gratis el texto completo español: biblioteca: http://www.luzespiritual.org/
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